Vienen al fuego a resignarse.
A dejar una vida más digna
que un montón de papel
en una caja.
Son mariposas
temblando contra el cielo
hasta que el sol
las derrama
Se van perdiendo
en una combustión celeste
desordenada.
y si las miro,
mis ojos se llenan de canas.
Cualquier ilusión se me hace ceniza,
me matan a diario
si no me permiten volar.