A las siete menos cuarto,
todo el mundo huele a pólvora
pero la muerte
no asoma ni de prestado.
Por eso creo que es una turrada
venir a morirse después
de viejo,
sin saber
en qué día nos llenaron de plomo.
Y que nos cuenten en los números
sin fila
de una muerte natural
de una fosa común:
la vida.
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