Para unos versos que deben morirse
demasiado jóvenes...
No me pronuncia
qué desgraciada la muerte
qué necesario
hemos perdido.
Cuando un común sin número
de huesos, falte
para corroborar estar completos.
Seguiremos peleándonos
peleándonos, después.
Resistiendo a nacer a quien nos ha vencido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario