jueves, 13 de octubre de 2011

Cualquier hombre

Cualquier hombre
puede vestir mi ropa
y hacer suya mi casa

Puede servir para sí
mi tristeza
y puede pelear
estas sombras
como yo lo he hecho,
cada noche.

Cualquier hombre
puede pedir esta vida,
mía.
Y laboriosamente,
es suya si sabe ganarla.

Yo cederé a la mujer
si la mujer tiene agrado
por cualquiera.
Y devolveré mi cariño
hasta hacerlo desconocido.

Y cualquier hombre podrá
reclamarlo,
porque entiendo que así ocurre.

Pero no intente jamás
hombre alguno
tocar siquiera una
de mis palabras

Porque ningún hombre podría entrar
en estas sombras
como yo lo hago
cada noche

y tener la tristeza,
en los párpados que se cierran,
amargos,
como la boca,
envenenados.


Porque la ropa
sería una mortaja para él
y la mujer, con su olor a jazmín
le sería putrefacta. .

Ningún hombre toque siquiera
tan solo una de mis palabras

Pueden pedir y llevarse todo.

pero nadie entra con vida en mi soledad.

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