La ausencia es la de nadie
pronunciada
en lo que alcanza.
No se trata de vivir,
a duras penas.
De vez en cuando
se precisa una mano
después de abrir la puerta.
No sobra un particular
al encender la luz y examinar
los cuartos.
Están vacíos
y vacíos los
precipicios
y sin muerte
y sin sobras de qué.
Puntualmente,
no me molesta que no haya nada.
Me alcanza con saber
que también esto
me empieza a sobrar.
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