martes, 4 de octubre de 2011

Cuestiones impersonales.


La ausencia es la de nadie
pronunciada
en lo que alcanza.

No se trata de vivir,  
a duras penas.

De vez en cuando
se precisa una mano
después de abrir la puerta.

No sobra un particular
al encender la luz y examinar
los cuartos.

Están vacíos
y vacíos  los precipicios
y sin muerte
y sin sobras de qué.

Puntualmente,
no me molesta que no haya nada.

Me alcanza  con saber
que también esto
me empieza a sobrar.  

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